Llevaba bastante tiempo (meses) sin pegarme un buen viciaco al WoW como este pasado finde. Creo que ha sido el sintoma y la consecuencia de que realmente me apetezca volver a jugar como antes.
He visto lore que no conocía, he matado a bosses que para mi suponen un avance y bueno… poco a poco voy poniendo a punto a mi personaje de cara a Icecrown, que es sin duda uno de mis objetivos principales. Así, entre medias de diversos runs arrasando heróicas (que sirven para conseguir (muchos) Emblemas de Conquista, que nunca vienen mal y sobre todo, para testear talentos) y hacer un poco el canelo en el nuevo evento del Peregrino, he matado a algunos bosses que no conocía, de todas las formas habídas y por haber y lo que es mas importante, suponiendo bastantes de ellos un avance para mi.
Así, el viernes hice de pikachu un Onyxia 10, lo que viene siendo una interesante piñata que hacía por primera vez a nivel 80. Digo piñata porque la mecánica es idéntica a la que tenía al 60 y porque es realmente sencilla, lo cual me lleva a preguntarme por que todo el mundo que monta un pug pide el dichoso logro (algún día hablaré de como Blizzard ha convertido involuntariamente el WoW en una experiencia mas desagradable a nivel social gracias a los logros, que deberían ser un aliciente, como en Xbox, donde nacieron, y no un impedimento o un lastre con son ahora). Pero a lo que ibamos, Onyxia 10 sin problemas y con un dps bastante aceptable en comparación con el resto de la raid.
El sábado por la tarde me apunte a uno de esos Black Temple que de vez en cuando se montan. Ya había estado y había tirado a Illidan, pero me encanta la música y por eso me apunte. En serio, no había ninguna otra razón de peso. La raid salió tan sorprendentemente escasa de incidencias que un grupo de los que allí estaban decidió ir a Sunwell. Y ahí si que no había estado, así que también me apunté. Esta si fue un maldito caos de ninjas, problemas y demás. Pero yo iba a ver lore que me perdí en su momento, así que pase bastante de pelearme por objetos de recuerdo que no necesito y disfruté del momento. Y como instance, pues preciosa, la verdad. Tuvo que ser todo un reto hacer jefes como Brumavil o las Gemelas Eredar a nivel 70, y esa es quizá la espinita que siempre se me queda cuando veo ahora estos sitios.
El domingo, otro pikachu para ver a otro boss nuevo, Koralon, que me pareció bastante mas sencillo que su primo Emalon y que no me presentó mayor problema, lo cual me sigue llevando a pensar, y reincido, que todos esos agonías que piden el logro como condición indispensable para invitarte a su raid son ahora mismo uno de los mayores problemas que tiene el WoW a nivel global.
Aunque lo mejor de todo llegó anoche, con una nueva oportunidad para raidear con mis compañeros de Wipe Express. ToC 25, nada menos. En mis últimos días en Tyrande había hecho algún try a las Gemelas Valkyr, pero con pocas oportunidades. Anoche tuve el honor de verlas caer. Lo mismo que a Anub’Arak. Y aunque mi dps sigue dejando mucho que desear (una media de 4,5-4,7 k era algo muy bestia en mis días de Naxx-25, Sartharion 3D, Malygos o los primeros trys a Ulduar, pero ahora se queda muy lejos de los 6-7 k de mis compis), cumplí ese objetivo que siempre pongo cada vez que voy a un boss nuevo, y que es asegurar mi supervivencia para que la raid no se resienta ni lo mas mínimo, y no palmé en toda la noche (y eso que nada mas empezar el try a Anub el muy mamón empezó a perseguirme a mi), así que objetivo cumplido por esa parte. Además, el empujoncito de chapas que me dieron esta raid y la posterior Onyxia-25 (no problemo) han hecho que pueda pillar mi primera pieza de Tier 9 (hombreras, ya que hace un par de días me agencié la toga de Tier 8.5), que no solo me queda genial, sino que me ayudará a hacerlo mejor la próxima vez.
Además, por fin me he animado a estudiar nuevos talentos, olvidándome de la build híbrida con el Guardia Vil que tan bien me iba antes para echarle un vistazo al destro-lock para pve del que tanto había oído hablar. Y lo cierto es que estoy muy contento. La rotación es bastante mas compleja que antes, pero me ha supuesto un aliciente y me ha redescubierto ese pedazo de ataque que es Conflagrar (un instantáneo que hace 11-12k de daño cuando es crítico (lo cual me lleva a flipar con cuanto hará a medida que vaya mejorando el equipo) y que además da un buff de celeridad para nukear un ratito es algo impresionante). Además, me gusta volver a ir con mi colega Quz’nik, el diablillo, olvidado desde aquellos mitiquísimos Karazhanes, y que para mi sorpresa ahora se hipervitamína de vez en cuando y se convierte en un Diablillo Empoderado que mete como no está escrito.
Así que nada, sigo poniéndome las pilas esperando a que Arthas entre por fin en nuestras vidas y darle la paliza que se merece.
PD: Esta tarde actualizaré este post con algunos enlaces, fotitos de Noiz bañado por la luz de la Fuente del Sol o con su nueva mini-pet Vastago de Onyxia que vuelve loco los dbms del personal y todas esas cosillas. Cosas de estar en el curro, ya sabéis.